Ejemplo, la calma
Imagina una tierra devastada por la naturaleza
Por el hombre o por algún ser maligno.
Imagina esos campos tenebrosos, oscuros, neblinosos,
En el suelo fango, en el aire ahogo.
Imagina árboles como fósforos consumidos,
Animales como escarcha negra,
Aire como humo de refinería.
Imagina llantos escondidos, lamentos unísonos, lejanos y tajantes,
Cantos malevos de cuervos negros.
Imagina estatuas, piedras esculpidas por la barbarie,
Lapidas creadas por el pasaje acido del aire.
Imagina distancias interminables de un sendero único,
Por la tierra sin maleza y estepas allanadas.
Imagina el rostro panicoso, expresiones de dolor y despedida
De aquellos acebos que no pudieron correr.
Imagina cascos de lobos y gentes, de osos y peces,
Encaramados en un solo paisaje, Le Tierra.
Imagina maderos tallados por flamas o garras,
De antiguas madrigueras humanas…
Y ahí, como bendecido y señalado por un reflejo único,
Ese brote de un fresno de tres días,
Con sus retoños abiertos,
Recibiendo el calor del astro amarillo,
Rojo por las penumbras.
Y junto, como un pequeño gran protector,
Texturizado por el acido aire,
Pulido tajante por el viento y
Miniaturizado por el tiempo…
Un pequeño mármol blanco,
De donde el fresno se sujetaba.
Imagina que rodeas con tu cuerpo esa única
Demostración de amor,
[De devoción, de vida]
Imagínate rodeada, confortada por un pequeño universo de amor en
Un gran mundo donde existe mucha desolación…
Cree, cree en ello, puede que un día el astro lunar o solar
Te de la señal de que sigue existiendo
En el camino devastado, una muestra de que
El amor es grande, el amor existe,
Alguien te ama y dará su vida y su alma,
Para darte la fuerza necesaria,
Para que en la noche,
Duermas, sueñes y sientas
[La calma]

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